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Desde que incursiono en la informática y para quienes somos usuarios de Windows, un dilema que siempre se nos presenta es si vale la pena el cambio a una nueva versión del sistema operativo. La respuesta corta es: Sí, siempre vale cambiar. Pero reconozco, por experiencia propia que cada vez que Microsoft libera una nueva edición de Windows, siempre hay tuercas que ajustar. Esta realidad no es algo exclusivo de Microsoft, otras compañías también distribuyen sus Service Pack, para corregir o ajustar su software.

El fundamento para actualizar es simple, tarde o temprano en algún punto del camino ese Windows 10 se nos va a colar por una rendija y será parte de nuestras vidas. Incluso, si no llega a primero a nuestro notebook , quizás lo haga a nuestro Smartphone, es un proceso inevitable.

En mi experiencia personal, hice el cambio desde Windows 8.1, unos meses de prueba, ajustes y… Regresé a mi Windows 8. Entonces, ¿qué fallo? Nada que no fuera predecible. Mi equipo originalmente venía con Windows 7. Hice un Upgrade a Windows 8, lo actualicé a 8.1 y hasta aquí todo bien; pero con Windows 10, el punto de quiebre fueron los drivers. Una colección de estos, fueron exitosamente instalados, pero algunos quedaron por el camino y otros cambiaron a una versión genérica y por tanto recortada. El sistema en términos generales funcionó bien, inicio y apagado rápido, buena estabilidad y rendimiento, pero el costo de perder ciertas características fue mayor y obraron en contra de mantenerme con la nueva versión. Esta es una realidad que he visto en otros usuarios y es la razón que me lleva a decir que el cambio es bueno, pero para algunos, de momento, puede existir cierto riesgo, ya que no todos los fabricantes han liberado los drivers correspondientes a sus sistemas. De momento, un aspecto que no me fue agradable, es el proceso de actualizaciones. No me resulta simpático, perder el control de lo que quiero o no actualizar, en base a que puede desencadenar efectos no deseados.

Finalmente, tal vez en los próximos meses regrese a Windows 10, cuando la totalidad de los controladores para mi notebook sean liberados, de no ocurrir, de cualquier manera mi siguiente equipo tenga instalado este bien logrado sistema operativo.