Acaso de un modo sólo comparable a la impresionante transformación de la Unión Soviética tras la Primera Guerra Mundial, China ha quemado etapas históricas a una velocidad vertiginosa. Tras la implantación del comunismo, el fin del catastrófico Gran Salto Adelante, la pobreza y el rápido crecimiento de su economía gracias a su demografía, China afronta ahora una nueva fase que, en muchos sentidos, ha de definir su papel en el futuro: de un país manufacturero e industrializado a uno orientado a los servicios.

Origen: Magnet